El Hospital Progreso incorpora un sistema de aislamiento sísmico basal compuesto por 38 aisladores sísmicos entre aisladores de goma, aisladores de goma con nucleo de plomo y deslizadores, instalado entre la subestructura y superestructura del edificio. La solución permite controlar derivas, reducir aceleraciones de piso y proteger equipamiento hospitalario crítico, garantizando operatividad inmediata posterior a eventos sísmicos severos.